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ohs sh =.
. hej,
.. s est o ¿ . ,) eso esto? y estoy (¿?)!
truc.. flap…=¨sd ¡truc! ((d
sólo … ¿ah?
sólo un poco de viento.
Sólo un poco de viento.
Ah… y un sonido.
Truc… ¡truc! ¡flap!
(a mi derecha puedo escucharlo y -ahora- hasta reconocerlo)
Abro los ojos (¡hijueputa luz!, me siento cegado), y observo.
Un tendedero siendo tendido.
Sábanas blancas y rosadas. Viejas, recién lavadas.
Casi tan viejas como la anciana que las tiende.
La niña (sentada frente a mi, con una muñeca sucia entre las manos), ríe y me mira mientras juega. No es nadie (creo).
(Creer aquí lo es todo: no se hace ni se puede hacer nada más).
La casa a mi izquierda, a unos 5 metros, traquea.
El viento la sodomiza.
Ella -vieja, tiesa, casi petrificada- llora.
La anciana tiende, la casa llora.
Son lo mismo y nada, al igual que la niña.
La hierba de esta loma se secó hace siglos.
No hay grillos, no hay caballos en el establo, el gallinero allá atrás hiede a ocio y quimera, las boñigas son lápidas…
Ni siquiera entiendo bien por qué estoy jugando con un carrito Tonka.
No entiendo.
Acá todo es constante: el viento sólo resopla, la niña sólo ríe y juega, la casa sólo traquea y existe y es sodomizada por el viento, la anciana sólo tien¡TASSSSSSSSSSS!
No, niño, no todo es constante.
Mi perspectiva cambia: ya no observo este entorno desde los ojos del niño, por alguna onírica (léase ilógica) razón ahora me encuentro a unos 40 metros sobre la casa, en el aire. Un ruido, similar al de una vara golpeando una tabla de madera con muchísima fuerza, se expande por todo el paisaje. Observo todo desde acá. Es un espectáculo dantesco y, de alguna manera, hermoso.
La anciana se transformó en madera.
Madera café musgosa: verdusca.
Erguida, completamente recta, tiesa, dura, se levanta levitando, gira sobre su propio eje: no se transporta un sólo milímetro, únicamente gira.
Sus brazos pegados a su cuerpo, ahora son parte del torso.
Sus antebrazos, perpendiculares a sus costillas, parecen salir de sus pulmones atravesando los huesos.
Las manos hacia abajo, verticales y rígidas, como el resto de su cuerpo.
Es de madera.
Y gira.
Y levita.
Nada más.
“Yo” la vuelvo a ver, de nuevo en primera persona, con mi Tonka entre las manos. Hago unas macroapreciaciones de sus extremidades superpuestas con elementos del entorno: la niña, la casa, las sábanas.
Ella está muerta.
Y ya.
Esto me parece extraño. Me duele, no sé que es… no sé que es nada aquí.
Pero, ¿qué sentido tiene?
¿Qué es esto que veo? Una anciana.
Muerta, simplemente girando.
Una ancia”na de mader=a.
Heya ak, qupe´ s esto?¿
Esslla (esat´ a mi aldo, ¿no¿
esopato a !no real no no () a(/6}.
br.. a¨*¨ñ aeghhh…
..das és? saPP´´´{ uxi /5 . ??? ¿ l! nn
….Ó esz real!